Gurú espiritual de nuestra revista, Jim nació en una pequeña ciudad industrial de la América profunda llamada Akron, en el estado de Ohio 1953.
Su padre, era empresario en la compañía de caucho B. F. Goodrich y su madre, crítico de cine en un periódico local. Intuimos quien le pudo influir más para el futuro.
Pese a que Jarmusch es junto con Woody Allen y Spike Lee el director de cine más apegado a la ciudad de Nueva York, el paisaje desolado, casi fantasmal de su tierra natal ha sido protagonista de muchas de sus películas.
A los 18 años marchó a la "gran manzana" a estudiar literatura inglesa y americana en la Universidad de Columbia donde tomó contacto con el mundillo artístico de la época. Por entonces ya lucía su característica figura desgarbada y el pelo casi blanco con un corte alocado. Autores del periodo romántico como William Blake le han servido de inspiración para algunos de sus personajes (el protagonista de Dead- Man).
Pronto se interesó más por el cine matriculándose en la prestigiosa New York University Film School donde conoció personalmente a uno de sus ídolos, el veterano cineasta Nicholas Ray quien le animó para viajar a Europa y empaparse de buen cine además de ofrecerle trabajar con él como ayudante.
Como decía el filósofo Louis Aragon: "Las películas, son la única escuela de cine, recuerda esto". Jarmusch volvió a América, le hizo caso a Aragon e invirtió el dinero de la matrícula del último año en hacer su ópera prima "Permanent Vacation" (Vacaciones permanentes, 1980) con música del propio Jarmusch y de su colega, John Lurie.
Rodada con muy pocos medios, en 16mm y en B/N. El protagonista es un auténtico outsider, Chris Parker, un freaky que si alguna vez tuviera un hijo lo llamaría Charles Christopher Parker sólo para que coincidiera con el músico Charlie Parker.
La película está llena de planos largos, como los de su admirado Ozu y se rodó tan sólo en 11 días. Falla por esa precariedad pero también por tener un marcado carácter literario.
Falta también el humor negro que desarrollaría después y los personajes son poco creíbles.
Lo mejor es el final: un plano secuencia de la isla de Manhattan vista desde un barco mientras suena el clásico"Somewhere over the rainbow" versión saxo de John Lurie.
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Su padre, era empresario en la compañía de caucho B. F. Goodrich y su madre, crítico de cine en un periódico local. Intuimos quien le pudo influir más para el futuro.
Pese a que Jarmusch es junto con Woody Allen y Spike Lee el director de cine más apegado a la ciudad de Nueva York, el paisaje desolado, casi fantasmal de su tierra natal ha sido protagonista de muchas de sus películas.
A los 18 años marchó a la "gran manzana" a estudiar literatura inglesa y americana en la Universidad de Columbia donde tomó contacto con el mundillo artístico de la época. Por entonces ya lucía su característica figura desgarbada y el pelo casi blanco con un corte alocado. Autores del periodo romántico como William Blake le han servido de inspiración para algunos de sus personajes (el protagonista de Dead- Man).
Pronto se interesó más por el cine matriculándose en la prestigiosa New York University Film School donde conoció personalmente a uno de sus ídolos, el veterano cineasta Nicholas Ray quien le animó para viajar a Europa y empaparse de buen cine además de ofrecerle trabajar con él como ayudante.
Como decía el filósofo Louis Aragon: "Las películas, son la única escuela de cine, recuerda esto". Jarmusch volvió a América, le hizo caso a Aragon e invirtió el dinero de la matrícula del último año en hacer su ópera prima "Permanent Vacation" (Vacaciones permanentes, 1980) con música del propio Jarmusch y de su colega, John Lurie.
Rodada con muy pocos medios, en 16mm y en B/N. El protagonista es un auténtico outsider, Chris Parker, un freaky que si alguna vez tuviera un hijo lo llamaría Charles Christopher Parker sólo para que coincidiera con el músico Charlie Parker.
La película está llena de planos largos, como los de su admirado Ozu y se rodó tan sólo en 11 días. Falla por esa precariedad pero también por tener un marcado carácter literario.
Falta también el humor negro que desarrollaría después y los personajes son poco creíbles.
Lo mejor es el final: un plano secuencia de la isla de Manhattan vista desde un barco mientras suena el clásico"Somewhere over the rainbow" versión saxo de John Lurie.
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