sábado 5 de enero de 2008

Jim Jarmusch

Gurú espiritual de nuestra revista, Jim nació en una pequeña ciudad industrial de la América profunda llamada Akron, en el estado de Ohio 1953.
Su padre, era empresario en la compañía de caucho B. F. Goodrich y su madre, crítico de cine en un periódico local. Intuimos quien le pudo influir más para el futuro.
Pese a que Jarmusch es junto con Woody Allen y Spike Lee el director de cine más apegado a la ciudad de Nueva York, el paisaje desolado, casi fantasmal de su tierra natal ha sido protagonista de muchas de sus películas.
A los 18 años marchó a la "gran manzana" a estudiar literatura inglesa y americana en la Universidad de Columbia donde tomó contacto con el mundillo artístico de la época. Por entonces ya lucía su característica figura desgarbada y el pelo casi blanco con un corte alocado. Autores del periodo romántico como William Blake le han servido de inspiración para algunos de sus personajes (el protagonista de Dead- Man).
Pronto se interesó más por el cine matriculándose en la prestigiosa New York University Film School donde conoció personalmente a uno de sus ídolos, el veterano cineasta Nicholas Ray quien le animó para viajar a Europa y empaparse de buen cine además de ofrecerle trabajar con él como ayudante.
Como decía el filósofo Louis Aragon: "Las películas, son la única escuela de cine, recuerda esto". Jarmusch volvió a América, le hizo caso a Aragon e invirtió el dinero de la matrícula del último año en hacer su ópera prima "Permanent Vacation" (Vacaciones permanentes, 1980) con música del propio Jarmusch y de su colega, John Lurie.
Rodada con muy pocos medios, en 16mm y en B/N. El protagonista es un auténtico outsider, Chris Parker, un freaky que si alguna vez tuviera un hijo lo llamaría Charles Christopher Parker sólo para que coincidiera con el músico Charlie Parker.
La película está llena de planos largos, como los de su admirado Ozu y se rodó tan sólo en 11 días. Falla por esa precariedad pero también por tener un marcado carácter literario.
Falta también el humor negro que desarrollaría después y los personajes son poco creíbles.
Lo mejor es el final: un plano secuencia de la isla de Manhattan vista desde un barco mientras suena el clásico"Somewhere over the rainbow" versión saxo de John Lurie.



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Victor Kossakovsky

Victor Kossakovsky es uno de esos genios incomprendidos que muy de tarde en tarde aparecen dentro de la programación de un festival como Gijón pero que por desgracia no llega a estrenar en las salas de cine comercial.
Yo supe de él gracias a una amiga fanática absoluta del género documental que encontró en el ruso Kossakovsky a un autor con afán de contar y reflexionar sobre “la realidad”, de otra manera.



:: Syvato ::

Victor, coloca la cámara en el salón de su casa y nos hace partícipes de un momento fantástico. Cuando un niño, Syvato, su hijo se mira en el espejo y reconoce por primera vez su propia imagen.El espejo, es la cámara y a la inversa. Victor recoge con paciencia las palabras cortas, los gestos, los enfados y la curiosidad sorprendente que el ser humano tiene en esos primeros años de vida.
Syvato, pasa por una primera fase de descubrimiento divertida en la que quiere compartir sus juegos con el niño que está viendo enfrente. Pasará después por otra de enfado en la que Syvato se enfada con “ese niño” que no le hace ningún caso pero que se burla imitándole y de ahí a la angustia. Syvato lo pasa mal porque no puede salvar al niño que está, dentro del espejo. Al final y con la ayuda de su padre, el propio Victor, entenderá que ese pequeño rubio que le persigue es el mismo y que va a tener que vivir con esa imagen, para siempre.