31.1.09

VICTOR KOSSAKOVSKY

Victor Kossakovsky es uno de esos genios incomprendidos que muy de tarde en tarde aparecen dentro de la programación de un festival como Gijón pero que por desgracia no llega a estrenar en las salas de cine comercial.
Yo supe de él gracias a una amiga fanática absoluta del género documental que encontró en el ruso Kossakovsky a un autor con afán de contar y reflexionar sobre “la realidad”, de otra manera.
Syvato incluida dentro de la sección Llendes (44 Festival de cine de Gijón) pudo verse en el Instituto Jovellanos. Pese a las deficiencias técnicas de la sala, el buen sonido brillaba por su ausencia disfrutamos de una pequeña joya de tan sólo 33 minutos. Victor, coloca la cámara en el salón de su casa y nos hace partícipes de un momento fantástico.

Cuando un niño, Svyato, su hijo se mira en el espejo y reconoce por primera vez su propia imagen.El espejo, es la cámara y a la inversa. Victor recoge con paciencia las palabras cortas, los gestos, los enfados y la curiosidad sorprendente que el ser humano tiene en esos primeros años de vida.
Syvato, pasa por una primera fase de descubrimiento divertida en la que quiere compartir sus juegos con el niño que está viendo enfrente. Pasará después por otra de enfado en la que Svyato se enfada con “ese niño” que no le hace ningún caso pero que se burla imitándole y de ahí a la angustia. Syvato lo pasa mal porque no puede salvar al niño que está, dentro del espejo. Al final y con la ayuda de su padre, el propio Victor, entenderá que ese pequeño rubio que le persigue es el mismo y que va a tener que vivir con esa imagen, para siempre. «Soy un extremista profesional y sólo acepto el talento, sea cual sea el mensaje. En el cine lo más importante es el cómo lo explicas, porque el cine es arte. Nunca se ha hecho en el cine una buena película sobre un tema importante. Este tipo de películas son buenas hoy, pero mañana ya no tienen ningún sentido».
Con estas palabras se presentó ante los alumnos de la Master Class que impartió en Barcelona hace tiempo dentro del marco de la Universidad Pompeu Fabra (de donde salen algunos de nuestros documentalistas más interesantes).
Víctor, que al parecer es un hombre con bastante sentido del humor, negro por supuesto les propuso hacer juntos una película, en una semana tendrían que salir a la calle y grabar un plano secuencia de lo que les sugiere a ellos, la ciudad de Barcelona.
No le gustó nada el material que trajeron sus alumnos y digamos que quedó como película maldita guardada en un cajón pero las experiencias de aquellos días si quedaron reflejadas en un curioso documental (no sabemos si Victor sabe que existe o no) titulado Entorno a Victor Kossakovsky y realizado por algunos de esos privilegiados alumnos. Pudimos verlo, en el último Documenta Madrid.


La trayectoria de Kossakovsky comienza en 1990 con “Losev”. Filólogo, teólogo y filósofo a quien conoce poco antes de su muerte. El otro día rodada en 1991, se sitúa en una plaza de San Petersburgo en la que el propio director encuentra un cadáver. Vuelve un poco más tarde con su cámara y filma todo lo que ocurre alrededor del cuerpo. Película esta ya “made in Victor Kossakovsky” casi toda en planos fijos.
En 1992, rueda Belovy donde el directo se reafirma en su estilo contemplativo.Antes del salto internacional con Thishe! (2002) rueda una seria de películas en formato video: Miércoles: 19/07/1961 que se corresponde a su fecha de nacimiento y la trilogía: Te amaba-Tres romances.“Thishe!" fue la primera película que vi de este señor y me quedé bastante impresionada. Venía de ganar premios en los mejores festivales de cine documentaly Carmen, mi amiga “enamorada de Victor” me había hablado maravillas de ella bueno pues flipé en sentido literal.

En algunos momentos, tonta de mí me negaba a entender “el estilo Victor” y hasta pensaba que el ruso me tomaba el pelo. Recapacité, volví a verla y me encantó y dije gracias Carmencita por haberme acercado a Victor Kossakovsky. Un director valiente que cuenta como nadie la vida cotidiana colocando en esta ocasión su cámara en la calle de San Petersburgo donde vive durante el año en el que la legendaria ciudad de los zares cumple 300 años.

El director filma desde su ventana, la gente que pasa, las estaciones también y una viejecita al final harta de las obras en mitad de la carretera que grita la única línea de diálogo en toda la película: Tishe!, silencio en ruso.

2 comentarios:

Joaquín Regadera dijo...

Muy buen artículo. Y muy recomendable el decálogo de advertencias para principiantes de Victor Kossakovsky.
Celebro haber descubierto este blog.
Muchos ánimos.

Extraños en el paraíso dijo...

Muchas gracias por tus comentarios Joaquín.

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